En detalle

November 7th, 2009

’round “after” midnight

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Fotos y texto: Miguel Verdaguer

Parece que esta semana el  Festival de Jazz de Madrid ha empezado a calentarse y aunque la cancelación del concierto de Joe Lovano empañaba el arranque del mismo, la presencia en el cartel del genial trompetista Roy Hargrove, predestinaba ya un inicio explosivo.

Hargrove nació en 1969 (Tejas) y desde que se fue a estudiar a la Berklee College of Music, en 1989, ha estado permanentemente en lo más alto del panorama jazzístico mundial, tocando con músicos ya consagrados como Herbie Hancock, Sonny Rollins o Roy Haynes, sin dejar de tocar con músicos de su generación e incluso músicos dedicados a otros estilos, como Erika Badhu o Common., Y es que los que han seguido su carrera estos años saben que Roy Hargrove es un músico que presta atención a lo que sucede a su alrededor, ha grabado tanto discos de jazz, be-bop, funky o hip-hop, y esto es lo que hace que su música suene siempre actual y absolutamente fresca aunque se presente con una formación de jazz clásico como la que actuó anoche en la Fundación Carlos de Amberes.

El de Roy es un quinteto muy compenetrado, con unos impresionantes músicos que interpretan las piezas con un maravilloso buen gusto y con una excelente precisión, no exenta de cierto descaro. Pero a la vez se ve que esta banda ejecuta las piezas con flexibilidad. El propio trompetista en plena finalización de una bellísima balada gritó a sus compañeros que todavía no acabaran el tema para gustarse tocando un increíble solo sin acompañamiento. Se percibe que manejan una materia viva, algo intangible que van creando a medida que evoluciona cada tema, moldeándolo en el momento, y dejando flotar en el aire una música nueva y fresca, lo que es sumamente complicado cuando tocas música tan antigua como es el jazz.

El quinteto dio dos extensos pases donde interpretó temas a ritmos frenéticos, a veces más cercanos al funk o al latin jazz, subiendo constantemente la intensidad, y donde Montez Coleman, a la batería, pudo dar rienda suelta a su inagotable energía.

Pero también se demostró un toque muy fino cuando interpretaron bellos estándars, donde el sonido que le saca Hargrove al fliscorno es sencillamente abrumador, de una profundidad y una sensibilidad emocionantes; sencillamente, parece que se parara el mundo. Es en esos temas lentos donde Roy suena a trompeta antigua, suena como los clásicos. Realmente es sólo por momentos pues el trompetista tiene un esplendido sonido sumamente reconocible, tan hondo y dulce a la vez que sientes que lo puedes percibir por más sentidos que por el oído. Da la sensación que por momentos llegaras a olerlo, incluso saborearlo y es detrás de ese sonido tan personal donde se desprende cierto regusto a esas influencias clásicas (Miles Davis, o Fats Navarro) Es un detalle que utilizase “The Theme” para presentar a la banda y para anunciar los descansos, tal y como hacía el mismo Miles.

Es de mencionar que el lugar, el teatro de la Fundación Carlos de Amberes, se presta a tan maravilloso evento pues la cercanía y la flexibilidad de la gente de la fundación permite que el músico se sienta cómodo y cercano al espectador condiciones propicias para presenciar un buen concierto de jazz.

Se podría decir que en conjunto el grupo suena levemente a música antigua, a los inicios del jazz, a las bandas de los años cuarenta, pero pasada por el filtro del que es ya, a pesar de su corta edad, uno de los mejores trompetistas de la historia del jazz.

Parece mentira pero tras semejante concierto, no tenían suficiente; cogieron los instrumentos y se fueron a “La Fídula” de la calle huertas, ese pequeño e incondicional reducto del jazz que queda en Madrid.

Y en esa fría noche de Noviembre , en un pequeño bar de jazz se pudo oír otra vez, quizás hasta oler y saborear… “Round Midnight”.

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