En invierno es normal pescar un pequeño resfriado, aunque lo que más preocupa es la gripe invernal. La fiebre, los sudores, el malestar general… a nadie le gusta la idea de tener que pasarse tres días metido en cama.

Es fácil prevenir la gripe invernal

¿Es posible entonces prevenir pillar la gripe invernal? En realidad no existe ningún método milagroso, pero si que se puede hacer algo al respecto. Piensa que en el ambiente de la ciudad, en la oficina, en tu casa… estás respirando todo lo que hay en el aire. Si alguien en tu trabajo está cultivando la gripe, al estornudar el virus se extiende por el aire y no podrás protegerte.

En países como Japón la gente con gripe suele utilizar una mascarilla, sistema que han empezado a utilizar otros países, por sanidad y para evitar contagiar a otras personas. De ese modo pueden ir a trabajar o los niños a estudios sin temor de que puedan acabar contagiando a sus compañeros.

Es posible prevenir la gripe invernal

Pero no es un modelo que sigamos en España, por ello hay que tomar otras medidas. La primera de todas es cuidar la nutrición, así que hay que comer alimentos que sean ricos en nutrientes pero especialmente que nos ayuden a fortalecer las defensas. La fruta es vital en esta época del año, así como tomar alimentos que sean muy ricos en vitamina C para que el sistema inmunológico esté alerta.

Abrigarse bien es fundamental para evitar pillar la gripe. En invierno hay menos horas de sol, lo que provoca que, en algunas partes del mundo, las temperaturas bajen drásticamente. Y aunque haga frío, y apetezca poco, es bueno hacer deporte para respirar aire fresco. Las ciudades tienen un aire enrarecido por culpa de los gases que expulsan los vehículos, por eso es bueno irse a una zona alejada donde poder hacer un poco de ejercicio. No obstante, siempre con un equipo que ayude a tu cuerpo transpirar y que lo mantenga a buena temperatura. No es bueno estar sudando e ir en pantalón corto con el frío.

En casa es importante que las habitaciones estén bien ventiladas, por lo que al ir al trabajo hay que dejarlas abiertas, para que no se forme un aire “estancado” en la habitación que te haga ponerte enfermo. También hay que tener mucho cuidado con los cambios bruscos de temperatura. Si se pone en marcha una estufa en el salón y luego se va a ir a dormir, habría que calentar un poco esa habitación, para así evitar ese cambio de temperatura tan “grande”. Cuando entres en una tienda o en la oficina debes andarte con ojo. Si la calefacción está muy alta, mantente en un punto medio antes de salir a la calle, para que el cuerpo se vaya acostumbrando al cambio de temperatura.

Por último, hay que respetar sobre todo las horas de sueño. Mínimo 8 horas, intentando que sean unas 9 si estás muy cansado. Gracias a un sueño reparador, tus defensas estarán más fuertes y podrás combatir con energía el día siguiente que te espera.

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