En detalle

April 6th, 2009

Entrevista y video
Un rato con las chirigóticas

chirigóticas
Texto: Sergio Artero Pérez Fotos: Raúl Campos Nieto Video: Virginia Rivera
En un rato va a empezar la función. Pepa nos recoge en la puerta y nos transborda a las entrañas buhoneras y llenas de fantasmas del Teatro Alfil. Se oyen voces. Sí, es el camerino, donde están ya preparándose el resto de las Chirigóticas, Ana, Alejandra y Teresa. Un camerino pequeño. Olor a rimmel y hormonas. Hum, qué bien. Empiezo con un ¿Cómo se forman las Chirigóticas? Un dulce remolino de voces me contestan.
Nosotras teníamos una chirigota ilegal en Cádiz. Se llaman ilegales cuando no están inscritas en los festivales. Entonces Antonio (se refiere al director escénico, Antonio Álamo, admirable como novelista y, sobre todo, dramaturgo. No es sólo gusto personal, sino que prestigiosos premios lo avalan) nos conoció y con el “very best” de nuestro repertorio montó la dramaturgia del espectáculo. Chirigóticas está dividido en tres partes: la primera va de cuatro vendedoras ilegales que van con un mercadillo ambulante, la segunda es el periplo de unas emigrantes que se van de Cádiz a buscarse la vida, y la tercera trascurre en una noche de despedida de soltera. O sea, que si el repertorio era ya vuestro, las canciones os son muy personales. Las canciones son nuestras y sí, es todo verídico. Pero no biográfico. En una chirigota se habla de todo lo que ha pasado durante el año.
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A través del espejo, otra me amplía: Sin intención de hacer una crítica social a priori, hablamos del mundo que nos rodea, y de ahí surge también la crítica, pero siempre desde un prisma de humor. Si no hay humor, no vale un duro. Sale a relucir, allí, entre botes de laca y maquillaje, que este año el festival gaditano lo ganó una chirigota ambientada en una peluquería. Lo bueno del carnaval es echar los trapos sucios fuera, quitarte o ponerte la máscara, soltar lo que llevas dentro…El carnaval dicen que es disfrazar el cuerpo para desnudar el alma. Se empieza a notar en el aire el salitre de la nostalgia. Pregunto: Y vosotras, ¿sois las cuatro de allí? ¿Qué tal por Madrid? Es una pregunta tonta. Miran alrededor, dando a entender que les ha ido muy bien. Además, lo dicen. Muy bien, encantadas. Pero sé que el gaditano es un gran amante de su tierra. En las chirigotas hay siempre un amor hacia Cádiz que aunque no seas de allí, emociona. Habláis de algo que está culturalmente muy arraigado y que a la vez se hace universal, ¿no? Sí, no tienes que ser de Cádiz para entenderlo todo… Insisten en que se trata de una obra de teatro. Lo que hacemos es una obra de teatro, y una obra de teatro en cuanto habla de tipos comunes, universales, reconocibles, se hace exportable. ¿Y si eres polaco? Si hablas español, lo entiendes… Entonces, ¿cuándo es la gira por la estepa siberiana? Cuando salgamos de aquí, después de ir a Edimburgo… Reímos.
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Permítanme explicar que estas chicas se ríen muy bien. Sí, se ve que tienen experiencia. Porque no es fácil reírse, no. Hay quien se ríe de cualquier modo. Pero ellas a menudo ríen, y cuando se ríen, te ríen y ríen el espacio entero. Una risa que revitaliza y conforta. Una risa de verdad, a golpe de diafragma. Lo bueno es que Cádiz cae bien. Tanto que la gente cree que por ser de Cádiz ya tienes que ser gracioso/a. Sin embargo, lo que pasa es que como allí la gente se pasa todo el año pensando y esperando el carnaval, están más entrenados con el humor. Es un don y es un látigo. Así son ellas. El espíritu del carnaval en carne y carne. Sin hueso. Así es Chirigóticas, un don y un látigo.
Ahora me voy. Va a empezar la función.

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