¿Es realmente necesario dormir una siesta todos los días? Para algunos es importante, puesto que sino duermen una siesta luego no son capaces de rendir por la tarde, mientras que para otros es algo que quieren evitar hacerlo, porque entonces no duermen bien por las noches. La verdad, es que es una costumbre que puede afectar negativamente al cuerpo, por mucho que a algunos les ayude.

Tiene un efecto negativo más que positivo

La siesta es el fruto de la sensación que tiene una persona al no haber dormido el tiempo suficiente por la noche. Muchos estudios han demostrado qué si una persona durmiese sus 8 horas por la noche, sin interrupción, al día siguiente no necesitarían dormir la siesta por muy cansados que estén. Muchos se ponen su pijama al llegar a casa y antes de que se den cuenta, están envueltos en una manta durmiendo en el sofá.

Así pues, la siesta es un efecto secundario de haber pasado una mala noche. Y, el problema, es que se puede acabar convirtiendo en una costumbre muy difícil de eliminar de la rutina diaria. Por ejemplo, si todos los días te acostumbras a echarte una siesta a las cuatro, cuando llegue esa hora tu cuerpo te la pedirá, aunque ese día no hayas trabajado, porque es tu costumbre echarla.

La siesta es algo “muy español” como dicen algunos extranjeros que visitan el país. Y parece que sea cierto, puesto que muchas localidades han prohibido hacer ruido a determinadas horas en las que la gente está echando la siesta, para evitar que sean molestados. Tiene sus cosas buenas, claro, pero también sus cosas malas.

Un claro ejemplo está a la hora de irse a dormir. Al haber dormido una siesta, el cuerpo no se nota cansado por la noche, por lo que el irse a dormir puede acabar siendo toda una tortura para muchas personas. No tendrá sueño y por más que cierre los ojos no se dormirá. Además, esto descoloca por completo los horarios y puede producir severos trastornos del sueño. Así que, hay que tener mucho cuidado a la hora de decidir si echarse la siesta o aguantar hasta la noche y acostarse un poquito antes de lo habitual.

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