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September 15th, 2009

Critica “Malditos Bastardos”

malditosbastardoscine-300aTexto: Trifón Abad
Tras el éxito incuestionable de Kill Bill y la disparidad de opiniones que generó el combo Death proof / Planet Terror, la nueva peli de Tarantino era para mí un verdadero enigma. Personalmente se me presentaba como una especie de regalo de cumpleaños de un colega que no te conoce del todo bien: lo abres con fingida ilusión pero con la duda de si habrá acertado o no con la talla del boxer (o el color de la muñeca hinchable). Además, Inglorious Basterds lleva meses arrastrando el tufo de la rumorología que siempre acompaña a las nuevas obras de los genios, y te llega vaya como vaya el viento, tanto con si es a favor como en contra. Me quedo más ancho que alto si digo que Malditos bastardos es una película sobresaliente. Quizá no de matrícula de honor, pero sí una obra de arte “a lo Tarantino”: un guión muy trabajado, el toque de violencia marca de la casa, ese humor negro que le quita peso a la sobreactuación de algunos personajes y nuevamente un ensamblaje perfecto de las tramas, actores y actrices elegidos al dedillo; dos horas y media de peli que no cansan y una dulce sensación de que la próxima será igual o mejor.
tres1A estas alturas el lector sabrá que Malditos bastardos se ubica en la última etapa de la Segunda Guerra Mundial, que Brad Pitt (Aldo Raine) es el protagonista y que comanda a un grupo de judíos que han emigrado a América y cuya obsesión es matar nazis. Shosanna Dreyfus (Mélanie Laurent) quiere
vengarse del que asesina a su familia siendo ella niña, mientras “the basterds” desempeñan la divertida misión de liquidar uno a uno a todos los líderes del Reich. Las historias se entrecruzan gracias al ya célebre juego de capítulos intercalados que viene subrayando las señas de identidad del director desde sus primeros trabajos.

Nada vamos a descubrir aquí del guaperas de Pitt, quien cada vez con mayor derecho se está ganando un puesto en la cima de los intérpretes del séptimo arte (sobre todo ahora que De Niro, Pacino, Nicholson y compañía siguen dando vueltas a sus años de grandeza y ceden el cetro) y con papeles como este, ese derecho se transmuta en justicia. Genial, bobalicón y rudo, Aldo simpatiza con el espectador desde que aparece a los pocos minutos en primer plano dando instrucciones a sus bastardos.

Si bien, la más destacada de la película en mi opinión es la actuación de Christoph Waltz que encarna al coronel Hans Landa, el “cazajudíos”. Waltz abre Christopher Waltzel film y lo cierra con una serenidad desquiciante característica del despiadado prototipo nazi, además es una de las clave de la trama, todas sus apariciones son fundamentales y neutralizan al resto de los personajes con los que comparte la pantalla, incluyendo a las bellísimas Laurent (que goza de su momento “mujer guerrera” a lo Kiddo en plan videoclip) y Kruger, también al germano Daniel Brühl, e incluso al mismo Pitt.

En cuanto al rigor histórico, se lo pasa el amigo Quentin por el forro de la gabardina, tal y como era de esperar. Si bien no sorprende que las localizaciones (alemanas) y el vestuario transmitan con gran verosimilitud el más que trillado ambiente de los primeros años 40 europeos. Formalmente Malditos bastardos roza la pefección, algo que tampoco nos sorprende a estas alturas. Mayor sensación de realidad aporta aún al trabajo el uso de hasta cuatro idiompas en el guión (inglés, francés y alemán principalmente, con un toque humorístico de italiano) lo que convierte en condición casi imprescindible la visualización de la película en versión original.

Sí, podemos ir al Imdb y buscar los anacronismos, errores de racord y del citado rigor histórico que los freaks yankis se han apresurado en colgar ávidamente en sus libretas y webs; podríamos discutir sobre si le sobra media hora a la película y así haber logrado que fuera más compacta, si el romanticismo ya visible en la última parte de Kill Bill indica que Tarantino se hace mayor y también tiene su corazoncito (con venas y sangre, como todos)…

Por poder… pero casi mejor ir a disfrutar de la última película de, quizá, el mayor genio de nuestra era del cine. Aunque nos acusen de conformistas, casi mejor, simplemente, esposarse a la butaca y entregarse al enemigo.

Estreno: 18 de septiembre

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